sábado, 26 de septiembre de 2015

¿Realmente sabes qué es la Vida? ¿Has entendido para que sirve? ¿Qué es una ciencia y Poder del espíritu? Que Ella vive dentro del corazón, y éste contiene tu Esencia y Ser?

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LAS SEIS VIRTUDES DEL CORAZÓN

Lo siguiente es un punto inicial para su propia definición, de modo que puedas adornarlas de acuerdo a tu propia experiencia y percepción.

Resultado de imagen para AgradecimientoAgradecimiento: En los niveles sutiles, esta virtud está enfocada en una comprensión específica que la Primera Fuente (Inteligencia Superior) rodea a nuestros semejantes como un campo de conciencia y que esta conciencia nos unifica. Si estamos unificados, por lo tanto operamos como una conciencia colectiva en algún nivel profundo, y en este lugar, compartimos un propósito común que es granulado, supremamente vital, con todo y eso es misterioso, dinámico e incierto. Esta comprensión, o incluso creencia, cambia nuestro foco desde los pequeños detalles de nuestra vida personal hasta la visión de nuestro propósito como una especie.

En un nivel más práctico, el agradecimiento se expresa a sí mismo en los pequeños gestos de gratitud que sostienen la lealtad y unidad de las relaciones. Los más profundos niveles de agradecimiento hacen genuinas las expresiones de nivel relativamente superficial debido a que provienen de frecuencias del alma en lugar de los motivos del ego o de la mente.
Resultado de imagen para compasión
Compasión: Muchos maestros han hablado elocuentemente sobre la compasión como la comprensión profunda del sufrimiento de otro combinado con el deseo de aliviar ese sufrimiento. En el contexto de la nueva inteligencia que se está asentando en nuestro planeta, la compasión es un deseo activo de ayudar a otros a alinearse con los nuevos campos de inteligencia que se están manifestando en el mundo tridimensional, consciente que su deseo y habilidad para alinearse está distorsionado por su culturización social; ya que esta no refleja fielmente su inteligencia, inclinaciones espirituales o propósito.

La compasión por lo tanto se extiende tanto a nuestros compañeros como al planeta en sí mismo con la toma de conciencia de que somos parte del destino de todos aunque solo sea durante un periodo de vida. El planeta y la persona danzan en las corrientes ascendentes de la Primera Fuente en un proceso conjunto de regeneración y renovación. Todos somos parte de las misteriosas oberturas y trascendencia energética que está ocurriendo entre la Tierra y el universo, y a medida que la Tierra transforma sus densidades acumuladas, cada uno de nosotros es desafiado a transformar las suyas, o volverse cada vez más integrado en nuestros miedos y confusión emocional.

Resultado de imagen para perdonPerdón: El perdón opera en base al supuesto de que cada uno de nosotros estamos haciendo lo mejor que podemos bajo la circunstancia de nuestra experiencia de vida y según el grado que nuestra frecuencia de amor satura nuestro instrumento humano. Cuando una persona opera desde las virtudes del corazón y las ricas texturas de sus auténticas frecuencias, el perdón es un estado natural de aceptación.

Cuando una injusticia percibida entra a nuestra experiencia —sin importar cuan significativa sea o si percibimos que nosotros mismos somos la causa o el efecto— podemos inicialmente reaccionar con las agudas emociones de hacernos la victima o de la irritación, pero este desorden emocional puede ser rápidamente despejado sustituyendo tu sensación de ser la victima o irritación con el entendimiento y la compasión.

El perdón es realmente la expresión externa del entendimiento y la compasión sin los pesados sentimientos de dualidad (es decir, bueno o malo) que normalmente introducen la presencia del juicio. Ésta es una expresión neutral sin ningún otro diseño o propósito que auto-liberarte de las garras del tiempo, que son similares a arenas movedizas energéticas, enmarañándote energéticamente a un estado emocional basado en el tiempo.

Resultado de imagen para humildadHumildad: El propósito más importante del alma es expresar el amor mientras está encarnada en los mundos del tiempo-espacio. Ésta distribuye esta sublime y delicada frecuencia de amor al cuerpo y mente humanos sin condición ni motivo. No será una sorpresa que ésta encuentra un colaborar más dispuesto en el corazón que en la mente. La humildad es darse cuenta que el corazón, la mente y el alma están co-relacionados en la gracia de una Inteligencia Superior o Fuerza Diseñadora, y que su mera existencia es sostenida mediante esta conexión de amor incondicional.

En los materiales religiosos, psicológicos y filosóficos de nuestro planeta hay gran consideración dada a la mente. Así como piensa un hombre así es. En un nivel más granular, mucha gente cree que lo que piensa causa sus sentimientos, lo que a su vez crea su tasa vibratoria y esta tasa vibratoria atrae su experiencia de vida. Así, aplicando esta lógica, el modo de atraer cosas buenas en nuestra vida es pensar correctamente, para no atraer el mal o situaciones difíciles.

La humildad entiende que el ser que tú representas —tu identidad total— no está conformada según una reacción en cadena de la mente. Sino más bien, ésta es la presencia del amor encarnado en forma humana, y este amor se expresa a sí mismo en las virtudes del corazón, en el intelecto puro de la mente contemplativa, y en las actividades co-creativas del corazón, mente y alma. La humildad es la expresión de esta frecuencia de amor sabiendo que ésta se deriva desde lo que ya existe en una dimensión superior, y en esta dimensión, el amor no es una cosa de pesadez de sentimientos y emociones. Es una fuerza liberadora donde todos somos uno, todos somos iguales, todos somos divinos, y todos somos inmortales.

Resultado de imagen para entendimientoEntendimiento: El mundo de la forma, del mismo modo que los mundos sin-forma, está compuesto de estructuras energéticas por debajo de su expresión más densa. En un sentido real, toda cosa en el universo es energía con periodos de vida incalculablemente largos basados en energía. La energía es transformacional; es decir, ésta puede alterarse o cambiar de un estado de ser a otro o, en el caso de los humanos, cambiar de conciencia. La estructura energética humana con frecuencia es descrita como el sistema de chakras o cuerpo electromagnético, aunque es más que esos componentes. La estructura energética es una forma de luz, la que a su vez es una textura del amor divino.

Es un hecho que nosotros estamos compuestos de amor en nuestra estructura fundamental, y es esta frecuencia de amor la que es la base de nuestra conciencia inmortal o alma. Todas las densidades más bajas son sombras de esta luz y operan en el tiempo- espacio, lo cual provee una envoltura de densidad y separación de esta frecuencia primordial de amor. Los mundos de tiempo-espacio alteran o diluyen esta conexión que sentimos en la estructura energética primordial de la que todos estamos constituidos, y esto disminuye nuestro sentido de conexión no solo con nuestra divinidad, sino con Dios y toda la vida.

En este punto está la paradoja del ser humano: nuestra estructura más íntima es amor divino y nuestra estructura externa es un medio de experiencia para la estructura más íntima, pero hemos sido encarrilados por el vehículo externo a tal grado que nos identificamos más con este último que con el ocupante —nuestro verdadero ser— del interior.

Todos nosotros sentimos esta disociación con nuestro verdadero ser y la sobre-identificación con nuestro vehículo (el instrumento humano); tal vez solo en ese grado de identificación es que hay alguna diferencia entre nosotros. El entendimiento es el aspecto de la inteligencia del corazón que reconoce que esta disociación con el amor es un componente de diseño necesario del proyecto más grande que está ocurriendo en el planeta. En otras palabras, no es que la humanidad haya caído de la gracia o que esté irrevocablemente inclinada hacia el pecado. Sino más bien, simplemente hemos aceptado la representación de la realidad que es dominante, y ese dominio no es por accidente sino que es parte de un diseño más grande.

Hay una frase bien conocida dentro de los Lyricus que burdamente traducida dice: “La elegancia del tiempo es que desenreda las estructuras del espacio que han aislado al amor de sí mismo”. Las estructuras del espacio, en este caso, se refieren al instrumento humano. Solo el tiempo puede derribar las rígidas barreras o membranas sutiles que impiden o disminuyen la frecuencia del amor para que ejerza su sabiduría en los comportamientos del individuo.

Si el tiempo es la variable de importancia, es lógico que cada uno está en su ruta para darse cuenta de este hecho; es simplemente una cuestión de tiempo antes de que ellos lo logren. Por lo tanto, el tiempo es la diferencia que nos separa. En cierto sentido, todos nosotros estamos trasladados en el tiempo uno del otro. Nadie opera exactamente en el mismo tiempo relativo para romper el sello de la frecuencia de su amor desde el mundo de la forma.

Resultado de imagen para valorValor: Mientras que el valor generalmente es usado en el contexto de guerra o campo de batalla, éste está, como un elemento del amor, enlazado con el acto de decir la verdad para impulsar, especialmente cuando es cometida una injusticia. Es común en el orden social actual pretender ignorar las injusticias de nuestro mundo. La auto-absorción en el mundo propio de uno es una amenaza clave que menoscaba la expresión del valor, y el miedo a las consecuencias es la otra.

El valor es el aspecto de tu amor que defiende su presencia al enfrentar la injusticia como es medida en el orden social. Si tú no defiendes tus virtudes –o las de aquellos que son muy débiles para defender las suyas— tú te has separado de ellos y has perdido la oportunidad para ser una fuerza co-creativa en el mundo de la forma.

Esto no necesariamente significa que debas convertirte en un activista o defensor de una lista de causas sociales. Simplemente requiere que te defiendas a ti mismo de la injusticia. Los niños en particular requieren de esta protección. Cuando tenía alrededor de siete años recuerdo vívidamente que iba a una tienda con mi padre y mientras caminábamos por el aparcamiento notamos a una madre literalmente sacudiendo a su niño en el asiento trasero del auto. Era un sábado muy ocupado y había mucha gente en el aparcamiento, pero fue mi padre quien se aproximó a la mujer y le pidió detenerse. Su voz fue firme con convicción y la mujer inmediatamente se detuvo.


Este fue un acto de valor porque no hubo juicio real asociado con éste; fue simplemente una injusticia que requirió intervención en el momento. La compasión tanto con el niño como con la madre estuvo presente en mi padre, y creo que la madre entendió esto. Este es un ejemplo de cómo las virtudes del corazón rara vez aparecen aisladas, sino más bien como una combinación que se trenza a sí misma para fortalecer y vigorizar una situación dada.